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Autoconsumo: un sector que crece a la sombra de un impuesto que nadie paga.

Antonio Barrero F.
Las instalaciones de autoconsumo solar conectadas a red –o sea: instalo unas placas solares en mi tejado para generar con ellas unos cuantos kilovatios hora y consumirlos instantáneamente en casa (eso que me ahorro), a la par que sigo conectado a la red (porque no siempre brilla el sol)– son legales. Sí: legales, y rentables. Y no pagan impuesto al sol alguno. Ah, también es legal añadirle unas baterías a la instalación y guardar en ellas los kilovatios hora que genero por la mañana para consumirlos por la noche. Y las baterías tampoco pagan impuesto alguno por ello. Por eso hay centenares de instalaciones de autoconsumo en toda España. Porque ahorran. Le ahorran dinero a su propietario (y a todos los consumidores, abajo lo explicamos) y nos ahorran malos humos a todos en general. [En la imagen, instalación de autoconsumo en Galicia, Maderas Becerra].
Autoconsumo: un sector que crece a la sombra de un impuesto que nadie paga
El 3 de febrero del año 2012 (gobernaba ya pues el Partido Popular)–, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (Ministerio de Industria, Energía y Turismo) publicó un documento titulado «Referencias sobre autoconsumo de energía eléctrica en la normativa vigente». El documento en cuestión decía exactamente lo siguiente: “el marco normativo actual permite realizar instalaciones destinadas a producción para autoconsumo total o parcial de la energía, de forma totalmente legal”. Sí, el autoconsumo es legal desde hace casi un quinquenio, y por eso en España hay centenares de instalaciones funcionando desde hace años. Instalaciones solares sobre la cubierta de gasolineras, o de empresas del sector de los pescados ultracongelados, instalaciones solares en aserraderos de madera de pino, o en granjas, o en fábricas de muebles de cocina, o en embotelladoras de aguas minerales, o en…
 
 

Centenares

En fin, instalaciones que suman cerca de veinte megavatios de autoconsumos. 20 MW, según el Registro administrativo de autoconsumo de energía eléctrica del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. En realidad, seguramente son muchas más, porque no todas están registradas. Según algunas estimaciones (como la de la patronal del sector, la Unión Española Fotovoltaica), en nuestro país podría haber a día de hoy hasta medio centenar de megavatios de autoconsumo. O sea, que podríamos estar hablando de más de mil instalaciones (hoy hay cuatrocientas registradas). La idea del registro la tuvo el ministro José Manuel Soria, aquel que dimitió tras conocerse que había tenido empresas en paraísos fiscales (Jersey, Bahamas), sociedades que Soria habría registrado allí para eludir el pago de impuestos que habría debido satisfacer aquí. Curiosamente, Soria es el ministro que se inventó el impuesto al sol, ese que sigue proyectando una cierta mala sombra sobre el sector. Cada vez menos oscura, ciertamente, pero todavía sombra...
 

Soria y Nadal

El impuesto al sol es una tasa que el señor Soria –y su mano derecha, el secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal– se inventaron en octubre de 2015 para gravar los kilovatios hora que produzco en el tejado de mi casa, recorren el cableado de mi hogar y consumo en el frigorífico de mi cocina, es decir, kilovatios hora (kWh) que no llegan jamás a la red. El señor del paraíso (fiscal) justificó su impuesto al grito de “no sean ustedes insolidarios con los demás consumidores de electricidad, no quieran ustedes ahorrarse los costes del sistema”. El argumento que empleó el señor del paraíso (fiscal) era este: si cada kilovatio hora que un consumidor saca de la red lleva asociados unos impuestos que sirven para el mantenimiento del sistema todo y un autoconsumidor se ahorra unos kWh (que ya no tiene que sacar de la red porque los genera en casa), pues al final lo que el autoconsumidor se ahorra lo tendrán que pagar entre los demás consumidores.
 
 

O sea, que lo que el ministro está diciendo es que no compre usted una lavadora clase A

No, no la compre. Porque resulta que esas lavadoras ahorran un montón, ¿sabe usted? Y, claro, como cada kWh lleva unos impuestos asociados, pues todo kilovatio hora que no consuma usted en un lavado a partir de ahora –su ahorro, pues– va a acabar perjudicando a los demás consumidores… La pregunta es: ¿qué hacemos, pues? ¿Dejamos de comprar electrodomésticos clase A y si hace falta seguir gastando un poquito más… pues se gasta? Lógicamente, frente a ese impuesto –que el Ejecutivo Rajoy ha incluido en el Real Decreto que regula las “condiciones administrativas, técnicas y económicas” del autoconsumo (aprobado en octubre de 2015)– se han ido posicionando todos los actores de la sociedad española: los sindicatos y la patronal, las organizaciones ecologistas, las asociaciones de consumidores, los intelectuales del sector (think tanks) y, por fin, todos los partidos del arco parlamentario (todos menos el Partido Popular de Rajoy, Soria y Nadal).

 

En realidad, el pretexto económico tampoco parece sólido

Según el director técnico de la Unión Española Fotovoltaica, José Donoso, “por cada cien megavatios [100 MW] de autoconsumo instalados, el sistema eléctrico podría dejar de ingresar unos 3 millones de euros [M€]. Si estamos proponiendo la instalación de unos 400 MW al año –decía Donoso hace unos días–, el sistema perdería unos 10–12 M€, cuando factura 17.000”. La cifra resulta pues ridícula. Pongamos un ejemplo (por aquello del comparar): la Comunidad de Madrid (una entre 17) hacía balance hace solo unos días de sus planes Renove: "desde 2006 –explicaba en nota de prensa– se han invertido más de 110 M€ en los distintos Planes Renove. Con las acciones impulsadas por la Comunidad –continuaba la nota– se ha ahorrado el equivalente a 200.000 toneladas de petróleo”. 110 M€ en diez años suponen 11 M€ al año. Eso, solo, en Madrid. Pregunta: ¿puede asumir el sistema eléctrico de España, que factura anualmente 17.000 millones de euros, ese coste –unos 10–12 M€ al año– o no puede asumirlo?
 

Once millones de euros cada año 

Repetimos: la Comunidad Autónoma de Madrid (CAM) ha destinado 11 M€ cada año, a lo largo del último decenio, a subvencionar (con dinero público y a fondo perdido) la renovación de ventanas, ascensores, electrodomésticos, bombillas, etcétera, etcétera (planes Renove para modernizar y… ahorrar). Y, en efecto, todo ello ha supuesto, según la propia CAM, que lleva más de diez años gobernada por el PP, un ahorro equivalente a 200.000 toneladas de petróleo. ¿De verdad que el Ministerio de Industria, Energía y Turismo no puede articular ninguna medida de encaje para enjuagar esos 10–12 millones de euros de menos que ingresará presuntamente el sistema? Pongamos otro ejemplo: el mismo Ministerio ha destinado 225 M€ a su último Plan Pive (programa de incentivos al vehículo eficiente), un plan de renovación del parque móvil que ha expirado en julio. Repítase: 225 millones de euros (por cierto, que el 97% de los vehículos que se han beneficiado de esa subvención ha sido de gasolina o gasóil; menos del 3% fueron híbridos o eléctricos).
 
¿Puede el Gobierno de España destinar 225 millones de euros, a fondo perdido, en apenas unos meses, a la renovación del parque móvil nacional? 225 M€ (Plan Pive 8) que se suman a otros centenares de millones de euros con los que los gobiernos socialista y popular llevan subvencionando desde hace más de veinte años la adquisición de vehículos de multinacionales de todo el mundo: alemanas (Volkswagen, BMW, Audi), francesas (Renault, Peugeot, Citröen), italianas (Alfa Romeo, Fiat, Piaggio), japonesas (Mitsubishi, Nissan, Toyota), coreanas (KIA, Hyundai, Daewoo), estadounidenses (Ford), y suecas (Volvo), y... ¿Puede el Ejecutivo destinar miles de millones de euros a subvencionar la compra de coches (al final va a resultar que lo que estamos pagando los españoles es la curva de aprendizaje de la industrial global del automóvil) y no destinar siquiera 12 a autoconsumo solar fotovoltaico? ¿Es lícito que el Ejecutivo destine ese dineral a gasto -los coches consumen combustibles fósiles- y no quiera destinarlo a ahorro? 
 

PwC

Frente a la merma de ingresos que puede suponerle el autoconsumo al sistema (Donoso habla de entre 10 y 12 M€ al año si instalamos 400 MW por ejercicio; la consultora PwC publicó un informe en octubre del año pasado en el que presenta una cifra muy similar)… decíamos que, frente a esa merma de ingresos, como contrapartida, el autoconsumo –aseguran sus defensores– oferta beneficios que repercuten positivamente en el sistema. Aquí van seis, por ejemplo. ¿El primero de ellos? El autoconsumo no solo es una solución de ahorro para el autoconsumidor; también lo es para los no utoconsumidores.
 

Véase

1. Competencia que abarata

La Comisión Nacional de la Competencia (CNC) publicó en septiembre de 2013 un informe (IPN 103/2013) en el que ya apuntaba (página 15) que el autoconsumo “no es sino una fuente de presión competitiva para el resto de suministros convencionales, que contribuye a mejorar la competencia efectiva en este sector”. El autoconsumo “sirve para disciplinar, al menos indirectamente, al sistema eléctrico”, lo cual –insistía la CNC en la página 16– resulta útil “en un contexto [el español] de insuficiente competencia en los mercados eléctricos mayorista y minorista”. Todo ello conducía a la Comisión a concluir que, “desde el punto de vista de competencia, la autoproducción descentralizada no debería ser innecesaria o desproporcionadamente desincentivada, más bien al contrario”, dado –explicitaba sin rodeos– su “impacto claramente positivo”.

 

2. Frente a las pérdidas… ganancias

El autoconsumo sirve para que el autoconsumidor ahorre (electricidad, ergo dinero), y sirve asimismo para que el sistema todo gane. Según la Comisión Nacional de Energía (antecesora de la actual Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia), al autoconsumir estamos ahorrándole pérdidas al sistema todo: las pérdidas de kilovatios que se producen entre la instalación generadora de electricidad y el punto de consumo. La propia CNE concreta en su informe 19/2013 que en España se registran “unas pérdidas medias de energía del 14% en el caso de los consumidores domésticos”, o sea, que no estaríamos hablando además de un ahorro baladí. Además, el autoconsumo –generar y consumir en casa– evita nuevos desarrollos en redes de transporte y distribución y abarataría también el coste del mantenimiento de las redes ya existentes, esas que pagamos entre todos.
 

3. Competitividad

En España, dos de cada tres empleados trabajan en una pyme. Pues bien, según la oficina de estadísticas de la UE –Eurostat–, en nuestro país el incremento del precio de la electricidad para las pymes del sector industrial que consumen menos de 20 megavatios hora al año, es decir, las más pequeñas, ha sido sencillamente brutal –un 30%– en el período comprendido entre el segundo semestre de 2011 y el segundo semestre de 2015). Así, España es hoy el país de la UE en el que más cara es la electricidad que pagan las pymes de ese sector. Pues bien, el autoconsumo se está revelando como una solución clave para esas empresas: granjas, aserraderos, ultracongelados... Ahora mismo, la mayoría de las instalaciones de autoconsumo que hay en España son de pymes –fábricas de muebles de cocina, embotelladoras de aguas minerales…–, empresas que están empleando esta solución de ahorro como solución de competitividad… y supervivencia.
 

4. Más empleo

Todos los actores del sector coinciden en señalar que el autoconsumo está llamado a convertirse en uno de los grandes yacimientos de empleo del sector energético. Según el «Informe Anual 2016» de la Unión Española Fotovoltaica (documento que UNEF presentó hace unos días), “el autoconsumo se está convirtiendo en el motor de crecimiento en la generación distribuida en Europa”. El Grupo Parlamentario Podemos–En Comú–Marea presentó en el Congreso de los Diputados el pasado mes de enero una Proposición No de Ley (PNL) "para facilitar el autoconsumo solar fotovoltaico con balance neto". ¿Motivos? Varios. Evita las pérdidas por transporte y descongestiona la red, reduce los costes futuros de inversión en infraestructura y mantenimiento de la red eléctrica, evita importaciones y genera empleo: "el desarrollo de las instalaciones de autoconsumo –señalaba el Grupo en su PNL– incentivará la creación de un tejido de empresas instaladoras y de mantenimiento, y de gran número de puestos de trabajo asociados". El Grupo Parlamentario Socialista también presentó su PNL en enero y también señalaba el empleo como una de las ventajas de esta forma de ahorro: "el autoconsumo –decía el Grupo Socialista– constituirá una gran fuente de empleo e impulso tecnológico".

 

5. Independencia y conciencia

Alrededor del 70% de la energía que usa España procede de allende las fronteras (el grado de dependencia energética de nuestro país está casi 20 puntos por encima de la media UE). Todos los años enviamos miles de millones de euros (más de 45.000) a naciones como Argelia, Catar o Nigeria. Cada kilovatio hora (kWh) que produce una placa solar es un kWh que no ha de salir de una térmica de gas natural, es un kWh pues limpio y autóctono. Según Cores, corporación de derecho público sin ánimo de lucro tutelada por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo que se define como el "referente de información en el sector de hidrocarburos", las importaciones de crudo en 2015 aumentan un 9,4% con respecto al año anterior, hasta alcanzar las 64.628 kilotoneladas, "nivel máximo desde que se dispone de datos (1996)". Según el primer Informe sobre el Estado de la Unión de la Energía (State of the Energy Union, noviembre de 2015), en los últimos 20 años, en España, el consumo de gas natural se ha triplicado, desde el 7,7% hasta el 22% del consumo bruto nacional de energía.
 

6. Medio ambiente

Lo decía la mismísima CNMC, en su «Informe sobre la Propuesta de Planificación de la red de Transporte de Energía Eléctrica 2015–2020», en abril del año pasado: “en lo que respecta a las tecnologías solares, la consolidación de un escenario de alta penetración de renovables con una importante contribución del autoconsumo parece imprescindible para alcanzar los objetivos de potencia de generación eléctrica y, por ende, los derivados de los compromisos medioambientales adquiridos”. Sustituir kilovatios de carbón o gas (o sea, emisores de CO2) por kilovatios de viento, agua o solares es, sin duda, la vía más rápida para que España cumpla con esos compromisos internacionales y evite así enfrentarse a las correspondientes sanciones. El autoconsumo se perfila, además, como la solución más barata, pues no necesitaría de subvención o ayuda alguna.
 

Pues bien, a pesar de todos esos beneficios...

El Real Decreto (RD) de Autoconsumo que aprobó el Ejecutivo Rajoy –lo aprobó hace ahora un año– da la sensación de que no pretende sino desincentivar a los potenciales autoconsumidores. El establecimiento de un impuesto al sol es la prueba más evidente de ello, pero no es la única. La instalación de acumuladores o baterías también está penalizada en ese RD, tanto en la parte de energía generada por las mismas, como por la potencia disponible, denuncia UNEF. Afortunadamente, sucede con esto lo mismo que con el impuesto. Nadie paga. Pues el Ejecutivo sigue sin desarrollar –ya se dijo– la normativa necesaria para que se pueda hacer efectivo ese abono.
 
También es cierto que, hasta que se ha ido comprobando que efectivamente nadie paga (porque el regulador dejó la ley a medio hacer), el sector ha funcionado (a la sombra del impuesto) al ralentí, cuando podría estar disparado. Frente a la insensatez del Ejecutivo Central (o en las antípodas), el Gobierno de Canarias publicó el pasado 26 de septiembre en su boletín oficial los criterios que regirán la concesión de "Subvenciones a Instalaciones de Autoconsumo mediante Sistemas de Energías Renovables en Edificaciones Conectadas y no Conectadas a la Red de Distribución". Pues bien, entre los elementos subvencionables, el Ejecutivo regional incluye… las baterías. O sea, que, en vez de imponerles una tasa, los canarios establecen una ayuda. En fin, lo dicho: en las antípodas.
 

Dudas, prejuicios y confusiones

La redacción del RD de Autoconsumo –y algunas interpretaciones interesadas– también han generado dudas, prejuicios y confusiones. Por ejemplo, no es cierto que una comunidad de vecinos no pueda tener una instalación de autoconsumo. Una comunidad de vecinos puede ser la titular de una instalación de autoconsumo solar fotovoltaico (como cualquier otra persona física o jurídica). Eso sí, la electricidad que generará esa instalación deberá ser empleada exclusivamente en satisfacer las necesidades de esa comunidad: léase la iluminación de escaleras, pasillos, rellanos y portal, la demanda eléctrica del ascensor, o la del garaje, la depuradora de la piscina, el riego de los jardines y cuantas otras demandas tenga asociadas esa comunidad.
 

Balance neto en Galicia, simplificación en Baleares...

El balance neto es otra de las demandas del sector (el RD no lo contempla). La cuestión es la siguiente: ¿qué hacemos con los kilovatios hora que generan nuestras instalaciones y no consumimos instantáneamente? Caben varias opciones: si tenemos baterías, los almacenamos… y ya los utilizaremos por la noche. Y, si no las tenemos, podemos vender esa electricidad a la red (para lo cual hay que rellenar mil papeles) u optar por la inyección cero. A saber: mediante un sencillo dispositivo, las instalaciones solares fotovoltaicas se desenchufan, cuando hace sol y no estamos en casa, y no vierten a la red. ¿Inconveniente? Merma la eficiencia. Porque la máquina podría estar produciendo… pero no lo hace.
 

¿Y por qué? 

Pues por lo susodicho: el regulador ha ideado una ruta tal de papeleo –mil trámites distintos– que la mayoría de los autoconsumidores prefieren desenchufar antes que sumergirse en un mar de formularios, tasas, trámites y requisitos. Sí, la simplificación administrativa es una de las principales demandas del sector. Y algunas comunidades autónomas ya han dado pasos en esa dirección. Hace apenas unas semanas, el Govern balear presentaba "la ventanilla única para la tramitación de las instalaciones de autoconsumo", una iniciativa que tiene como objetivo "facilitar al máximo las gestiones para instalaciones de autoconsumo de hasta 100 kW y eliminar las incertidumbres que dificultaban su tramitación en condiciones seguras".
 

Baleares

Según el Govern, la ventanilla única ha sido posible gracias a la colaboración con los instaladores técnicos y con las empresas distribuidoras de electricidad que operan en las islas: Endesa Baleares, Vall de Sóller Energía y Sampol de Energía. O sea, que hasta las eléctricas –esas que presuntamente van a salir perdiendo con el autoconsumo (pues venderán menos kWh)– parecen estar por la labor de desencallar el sector. En otras comunidades se están dando los mismos pasos. Hace solo unos días, adelantábamos el Plan valenciano de Fomento del Autoconsumo de Energía Eléctrica, un Plan que incluye incentivos fiscales para particulares (deducción del 20% de las cantidades invertidas en instalaciones de autoconsumo realizadas en la vivienda) y, sobre todo, préstamos de hasta 50.000 euros a tipo cero de interés para pequeñas y medianas empresas (pymes).
 

Excedentes

Pero estábamos con el balance neto, ese que no contempla el RD que aprobó Nadal, ese que consiste en entregar a la red la electricidad excedente –aquella que no podemos consumir instantáneamente– para que la use (y la pague) quien la necesite (quien la necesite y pueda usarla en ese momento). Cedemos en fin los kilovatios excedentes, la red se los vende a otro usuario de la misma, y la red nos compensa en otro momento. Hay mil fórmulas
posibles para valorar esos kilovatios. Portugal (donde por supuesto no hay impuesto al sol) sí permite el balance neto, y lo retribuye al 90% del precio pool (precio del mercado mayorista). Portugal... por poner un ejemplo (hay muchos otros). En España, el Partido Popular de Galicia –Feijóo tiene un perfil menos ultra que Nadal– recoge en su programa una frase sobre el particular: “apuesta por el balance neto mensual para las familias (potencias menores de 10 kW)”. El programa del PP gallego no dice nada más, pero, sin duda alguna, solo diciendo eso dice mucho más que cualquier otro PP.

 

Imparable

Todo el mundo sabe que el autoconsumo es sencillamente imparable. Lo es a día de hoy, en instalaciones industriales, incluso si hubiese en verdad un impuesto al sol que pagar, y lo va a ser en mayor medida aún –y en más segmentos de mercado– cuando se conforme el nuevo gobierno, que reformará o derogará el nefasto real decreto que han redactado Soria y Nadal (el PP es el único partido que aún dice sí a esa tasa, pero no tiene la mayoría necesaria para mantenerla “en vigor” y, a buen seguro que, aunque volverá a gobernar –con el apoyo o la abstención de algún otro partido–, habría presión social suficiente como para convertir el autoconsumo en línea roja, conditio sine qua non no hay investidura). En el acuerdo que firmaron PP y Ciudadanos, la derogación ya está contemplada, o sea, que podría ser cuestión de semanas.
 

Las grandes ya tienen listos sus kits

De todos modos, las grandes compañías eléctricas también saben que el autoconsumo es imparable. Véase el caso de Endesa en Baleares. O el de Iberdrola, que anunció hace meses el lanzamiento de su producto Smart Solar (que incluye diseño, montaje y mantenimiento y “facilidades para la financiación”). Viesgo Solar también acaba de lanzar al mercado su "solución global de autoconsumo". La empresa ha creado una plataforma que hace simulaciones y que, “en menos de un minuto”, oferta presupuestos personalizados al cliente. Por lo demás, Viesgo se ocupa de todas las gestiones –explican desde la compañía–, “instala las placas en menos de un día” y promete ahorros de “hasta un 80% en la factura de la luz". Las pequeñas y medianas empresas, esas que han resistido cinco años de estrangulamiento, también están volcadas en el autoconsumo, y, cada vez, más especializadas.
 

Ecotelia

Buen ejemplo de ello es Ecotelia, una pyme de La Rioja tan combativa como imaginativa. Fundada hace diez años por el ingeniero de Telecomunicaciones Jorge García Domínguez, Ecotelia –nueve empleados, los mismos que tenía en 2008– ha sabido resistir las andanadas regulatorias del último quinquenio y reinventarse una y otra vez. “Ahora –cuenta García Domínguez– queremos apostar fuerte por el autoconsumo. Estamos a punto de cerrar un acuerdo con una entidad bancaria para ofrecer financiación a clientes en unas condiciones muy favorables para acometer proyectos de autoconsumo fotovoltaico”. La idea es ofertar el paquete completo: estudio, diseño, instalación y, además, “facilitamos la financiación: te damos un canal –cuenta el fundador de Ecotelia– para obtener la financiación de una manera sencilla, para que no tengas que ir a hablar con no sé quién, explicárselo todo, y que no acabe de entender qué es eso del autoconsumo”. De lo que se trata –explica Jorge– es de que el cliente se encuentre con “una entidad financiera que ya sabe de qué va esta historia, que ya conoce perfectamente el producto, que nos conoce a nosotros y que te puede facilitar financiación en condiciones muy favorables, estamos hablando de tipos de interés del dos por ciento, dos y pico”. ¿Destinatarios de este paquete? Jorge lo tiene claro: “tanto cliente industrial como residencial. Queremos dejar listo este producto de aquí a final de año, para empezar 2017 fuertes en el autoconsumo fotovoltaico”.
 
 
FUENTE; www.energias-renovables.com
El periodismo de las energias renovables.

 



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